
En este apartado vamos a analizar los numerosos cambios que ha sufrido la iglesia de San Bartolomé de Bienservida en los últimos tiempos. Para ello, partiremos de un documento de 1844 con una descripción arquitectónica del templo, y analizaremos también diversas imágenes del siglo XX y XXI, tanto de la parte exterior del templo, como del interior.
El 16 de octubre de 1844 la Comisión Provincial de Monumentos remitió a la Alcaldía de Bienservida un Interrogatorio con diversas preguntas acerca de los monumentos históricos y artísticos existentes en el término municipal de Bienservida con el fin de realizar un inventario de monumentos en toda la provincia de Albacete.
Las respuestas a dicho interrogatorio se redactaron el 26 de Octubre de 1844, siendo firmado el informe por el que por entonces era alcalde de Bienservida, Antonio Sandoval.
La mayor parte de la información presentada en respuesta a esta extensa encuesta se refiere a las características de la iglesia de San Bartolomé, lo que nos permite conocer algunos detalles de interés de elementos ya desaparecidos, aunque las respuestas son en su mayor parte bastante generales.
La descripción del templo se hace en el epígrafe de monumentos de la Edad Media, pero aclara que “no se puede asegurar con certeza que pertenezcan a esta clase por falta de datos históricos y por la estructura que tienen”.
En cuanto a su situación “La Parroquial se encuentra enmedio de la población formando fachada a la plaza pública”… “Su latitud, 24 varas y su longitud 60 varas” (20x50 metros aproximadamente).
La planta “forma cruz latina”. Para ello hay que tener en cuenta que existían capillas tanto al lado del Evangelio (lado izquierdo de la iglesia según se mira hacia el Altar Mayor), como al de la Epístola (lado derecho mirando hacia el Altar Mayor). El coro esta “a los pies de ella por alto. Es abierto”.
Las respuestas al interrogatorio de 1844 siguen diciendo, en cuanto al material de construcción de la iglesia, que es “de piedra, sillería y argamasa”. “Tiene también una pequeña parte de mampostería y ladrillo”. A si está sostenida en el interior por columnas y por pilares, se responde que “ambas cosas”.
Interior de la iglesia de San Bartolomé en la actualidad
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Se dice que tiene “una nave y una bóveda. La Parroquial tiene dos hileras de pilares de a cuatro y una columna al fin. Los pilares son cuadrados. Las bases de las columnas son llanas”. Efectivamente existen cuatro pilares de los que nacen arcos fajones que dividen la bóveda de cañón en cinco partes de similar medida con dos lunetos por tramo en la intersección del muro con la bóveda (en la imagen, de 2022, se observan los dos primeros lunetos iluminados). El arco toral (la bóveda de crucería que hay sobre el altar mayor se apoya en los tres muros y en este arco), está sustentado por las dos sencillas columnas a las que se hace referencia y que también se pueden ver en la fotografía anterior.
En cuanto a si existen estatuas de barro o piedra, “En el interior solo hay las imágenes de los santos, de barro y de talla. En lo exterior y puerta principal de la Parroquial está de piedra la del titular San Bartolomé”. Por tanto, en 1844 se consideraba como entrada principal de la iglesia la orientada a mediodía, en el lugar que popularmente se conoce como citara (acitara).
Parte superior de la portada sur de la iglesia de San Bartolomé. 2023
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Esta portada, de sobrio diseño renacentista, está situada entre dos contrafuertes y tiene un arco de medio punto con un sencillo entablamento, sobre el que se sitúa en la parte central una hornacina con venera, coronada por un frontón curvo. En esa hornacina, hasta fechas recientes se encontraba la imagen en piedra del titular de la parroquia, San Bartolomé, a la que le faltaba la cabeza, como se muestra en la fotografía, de 1979. Actualmente se ha sustituido por una imagen moderna del mismo apóstol, en una piedra blanca que rompe con la estética del conjunto.
En cuanto a las ventanas, según las respuestas, su figura “es cuadrilonga. Están separadas interior y exteriormente por divisiones de piedras y tienen fragmentos de vidrios sin pintar”.
Por lo que se refiere a las bóvedas de la iglesia parroquial, se dice que “son arqueadas en el centro, sin pintar. Sus molduras son angulosas. Su terminación, alguna notable”, sin duda haciendo referencia a la bóveda de crucería sobre el altar mayor. Por tanto, parece que en 1844 las bóvedas estaban sin pintar.
Bóveda de crucería del siglo XVI sobre el retablo y el Altar Mayor
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En 1844 también existía un púlpito “construido de yeso” que ya no se conserva y que estaba situado en el lado de la Epístola entre la capilla de Nuestra Señora de Turruchel y la de la Purísima.
Se decía además, que no había en el pavimento losas con figuras de hombre o mujer o inscripciones legibles, ni tumbas o sepulcros, aunque sabemos que bajo el suelo de la iglesia, existían sepulturas.
Las puertas de la iglesia “son cuadrilongas. No están sostenidas por columnas. No hay figuras. Tienen dos hojas. En su clave no hay estatua ni bajo-relieve”. “La parroquial tiene pórticos interiores, cerrados de madera y otro exterior a la puerta principal abierto cercado de muralla”. Hay que entender que en este caso, muralla se refiere a un muro alrededor de la entrada principal. Esa muralla también ha desaparecido.
Cubierta de la Capilla Mayor. 1979
Fotografía: Tomás Martínez Pérez
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La estructura exterior de la iglesia la describe así: “El techo de la Iglesia es arqueado pero el armazón de madera es agudo cubierto con teja. La fachada no tienen balaustrada alguna. Los muros están sostenidos por machones. Los machones están adheridos al muro”. Como se muestra en la imagen de la cubierta desde la cabecera, antes de la reforma del año 1984, ésta era a dos aguas, estaba reforzada por cuatro contrafuertes y tenía un palomar.
Por último, se hace una sencilla referencia a la torre que dice lo siguiente: “Está a la parte occidental. Su forma es cuadrada. Tiene escalera y está cubierta de cúpula y bóveda”.
En 1984 se acometió una reforma estructural de la iglesia, cuando menos de dudoso criterio técnico e histórico, que vamos a analizar a continuación y que supuso la retirada de diversos elementos arquitectónicos del templo, algunos posiblemente con más de tres siglos de antigüedad.
En la imagen que sigue, tomada del Catálogo de BIC de la JCCM, que aunque no está fechada será aproximadamente de 1983, se muestra el estado de la fachada norte de la Iglesia de San Bartolomé de Bienservida, antes de la controvertida reforma de 1984.
Iglesia de San Bartolomé de Bienservida desde la Plaza de la Constitución. 1983
Fuente: Bienes de interés cultural. Toledo: Junta de Comunidades de Castilla -La Mancha. Fichas
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Estructura de la iglesia de San Bartolomé de Bienservida antes de la reforma de 1984
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En el croquis se muestra la estructura que tenía la iglesia antes de dicha reforma. Se han sombreado las partes que desaparecieron, todas ellas en el lado del Evangelio (lado izquierdo de la iglesia según se mira hacia el altar mayor), excepto uno de los contrafuertes que reforzaban la cubierta de la cabecera.
En ese lado existian dos capillas con dos ventanas cada una, abiertas hacia la calle del Cura, que daban luz a las capillas y también a la nave del templo. Una de ellas, la primera desde la entrada, estaba dedicada a la Virgen del Rosario y su arco de entrada se distingue perfectamente en la fachada. Esta capilla posiblemente databa del momento de la construcción del muro de mampostería en el que se inserta el arco, fechado en 1680.
Arco cegado de entrada a la capilla de la Virgen del Rosario, demolida en 1984
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En la imagen de la nave, de 1979, se aprecian a la derecha los arcos de las capillas ya desaparecidas, y al fondo el coro, con los restos del órgano, destruido durante la Guerra Civil, y un armonio en el centro de la balaustrada que ha estado en ese lugar durante muchos años. Como se ve en la parte izquierda de la imagen, los muros de sillería del presbiterio, estaban enlucidos en 1979.
La primera de esas capillas estaba dedicada a la Virgen del Rosario, que se situaba en un pequeño retablo barroco, actualmente está en un lateral de la nave. En el remate del retablo había una imagen de San Antonio Abad. En dicha capilla se encontraba también la llamada Virgen de la Piña sobre una sencilla repisa adosada al muro.
Retablo de la Virgen de la Piña en 2023
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Como se muestra en la imagen, actualmente, tras la restauración de 2006, este retablo barroco, situado en el lado izquierdo de la nave (el del Evangelio) alberga la imagen de la Virgen de la Piña y está rematado por una tabla representando la Adoración de los Pastores. Esa restauración consistió en devolverlo a su estado original eliminando una capa de pintura moderna que se había aplicado en el siglo XX para resaltar los detalles de las columnas salomónicas y de otras partes del retablo, con un colorido variado, casi estridente y muy distinto del original.
En la zona más cercana a la torre (entrando desde la plaza, a la derecha) también ha desaparecido una pequeña dependencia a un nivel inferior al del resto de la iglesia, donde se encontraba la pila de bautismo. También se eliminó el antiguo reloj que había delante del campanario con la esfera hacia la plaza y con una pequeña espadaña y se abrió el arco de la fachada oeste del campanario que por entonces estaba cegado.
Igualmente se eliminó el añadido de la Cruz de los Caídos, entre las capillas y la puerta de entrada desde la plaza y un porche que cubría ese pórtico, sustentado por dos contrafuertes, debajo del cual se colgaba la bandera de los quintos.
Además, se sustituyó la antigua cubierta de la nave formada por vigas de madera, probablemente la que se construyó en 1680, por otra con vigas de hierro que, junto con la eliminación de las dos capillas de la calle del Cura, está produciendo problemas de estabilidad a la estructura del templo. También se sustituyó la cubierta cuadrada de la cabecera, pasando de una cubierta a dos aguas a la actual a cuatro (ver imagen más arriba).
Curiosamente, en la exposición pública del expediente de declaración como BIC (Bien de Interés Cultural) de la iglesia de San Bartolomé (DOCM de 19 de mayo de 1989), en el anexo con datos histórico artísticos del edificio, se describen elementos de la iglesia que ya se habían eliminado cinco años antes:
Se dice que la cubierta es “en general a dos aguas (en la torre a cuatro y en algunos cuerpos adosados a una)” pero la cubierta de la cabecera se había transformado de dos a cuatro aguas.
En cuanto a los contrafuertes, se dice que “Los contrafuertes que aparecen en su exterior, en la cabecera y los lados de una de las portadas, también se cubren con tejas”. Estas tejas ya se habían retirado en 1989, fecha de esa publicación, incluso se habían eliminado dos pequeños contrafuertes que reforzaban el hostigo que hay entre las dos cubiertas de la nave (ver foto de 1983).
También se menciona el añadido en la torre para colocar el reloj, eliminado en 1984, así como que la nave recibe luz “por vanos abiertos en la misma nave, como en las capillas laterales”. De las capillas demolidas, se dice que “A ambos lados de las naves se abren dos capillas; éstas se cubren de diversa manera: dos con cúpula sobre pechinas, una con bóveda vaída, etc.”.
En 2011, la Hermandad de Nuestra Señora de Turruchel publicó una fotografía del retablo realizada en los años 30 del siglo pasado, en la que el retablo se conservaba todavía tal y como lo concibieron los artistas que lo construyeron.
De la comparación entre la imagen de los primeros años 30 con una de 2012 podemos apreciar con más claridad las modificaciones que con el tiempo se han producido en el propio retablo y en toda la zona del presbiterio:
Los principales cambios que encontramos de una a otra imagen son los siguientes:
El altar mayor anterior fue destruido en la Guerra Civil y para instalar el que hoy se conserva, se rebajó el suelo del Presbiterio unos 60 o 70 cms, lo que supuso la eliminación de cuatro de las ocho gradas existentes entonces. También se sustituyeron las balaustradas de madera a izquierda y derecha por otras más cortas, dando más anchura a las gradas y eliminando las barandillas ascendentes. Sabemos que en 1948 Don José Sánchez Córcoles, cura ecónomo de Bienservida, recibió dos mil pesetas de la Diputación Provincial para realizar obras de reparación de la iglesia parroquial, que bien pudieron consistir en estas modificaciones en el presbiterio.
Delante del retablo se observan dos lámparas votivas de aceite distintas, posiblemente de bronce, suspendidas de la bóveda. Que sepamos, también desaparecieron y ya en 1945 la iglesia tenía iluminación eléctrica mediante una lámpara de araña y cinco globos.
En la predela del retablo (parte más baja) existían seis bajorrelieves representando a los doce apóstoles por parejas, de los que sólo se conserva uno con el Discípulo Amado, Juan, representado con un cáliz y Pedro con la llave del Reino de los Cielos. . El resto fueron destruidos el 4 de septiembre de 1936. La posición de estos relieves en la base del retablo simbolizaba la importancia de los doce apóstoles como fundamento de la fe.
En el primer cuerpo también desaparecieron las imágenes de los cuatro evangelistas. En la imagen de los años 30 parece apreciarse en la hornacina de la calle izquierda una imagen con un águila a sus pies (Juan Evangelista) y la imagen de la calle derecha podría ser de Lucas (parece distinguirse la cabeza de un buey tras la imagen). Las otras dos corresponden a Marcos y Mateo pero por la calidad de la imagen y por la existencia de objetos litúrgicos delante de imágenes y relieves, resulta difícil apreciar los elementos iconográficos de dichas tallas.
Además, delante de las tablas del primer cuerpo que ya entonces estarían sucias y deterioradas, se habían colocado diversas imágenes. Se aprecia perfectamente un Jesús Resucitado delante de la Anunciación, en el primer piso. Este Jesús Resucitado sería una de las 24 imágenes destruidas en la Guerra Civil, ya que el actual fue donado posteriormente.
Durante la Guerra Civil también desapareció el órgano del coro, el archivo parroquial y, por acuerdo del Ayuntamiento, se cedieron las campanas y se retiraron.
A partir de la fotografía de la postal de editada por Ediciones París de Zaragoza hacia 1967 podemos conocer el aspecto que tenía el interior de la iglesia de San Bartolomé a finales de los años 60.
En aquel momento se conservaba un antiguo suelo de madera, que fue retirado poco después y con cuyos restos se instaló un zócalo a izquierda y derecha, ya también desaparecido. El suelo del Presbiterio ya se había rebajado y se habían eliminado las mencionadas gradas. Sobre la bóveda de la nave, en una reforma en 1952 se había enlucido la iglesia y se habían pintado unas líneas imitando sillares que hace difícil distinguir los lunetos en la imagen.
También se puede ver el Sagrario instalado en el centro del retablo, pero el manifestador de bronce (templete con cuatro columnas que protege y realza el Sagrario) en ese momento no estaba instalado, aun cuando se habían donado a la vez. Tal vez se había retirado temporalmente para su limpieza o para alguna reparación. El retablo se encontraba sucio y deteriorado y con alguna imagen que no correspondía al retablo original delante de las tablas del primer piso.
A la derecha sobre la puerta de la sacristía, había una rueda de campanillas, ya retirada.
En 1974, aunque no se puede ver en la imagen, ya se había sustituido el suelo de madera por otro de terrazo, instalando un zócalo de madera perimetral de poco más de un metro de altura con los restos del suelo de madera retirado.
En esa época, las paredes de la capilla mayor seguían enlucidas, pero se habían pintado de blanco.
Seguramente atendiendo a los gustos del párroco o a las modas del momento, se habían retirado las imágenes del primer piso del retablo y se habían sustituido por jarrones con elementos vegetales colocados en cada una de las cuatro hornacinas vacías.
La restauración del retablo que le dio su aspecto actual se inició en octubre de 2004 y terminó en julio de 2005. Se trata de una restauración reversible y respetuosa con lo que se conservaba del retablo, que consistió en realizar una limpieza exhaustiva, pero sin añadir nada, una mejora de su estabilidad y la eliminación de un serio problema con la carcoma. Se puso especial interés en recuperar las tablas, ennegrecidas por el paso del tiempo y raspadas en la parte más baja durante la Guerra Civil. Además se instaló una iluminación adecuada.
Nave y retablo de la iglesia de San Bartolomé de Bienservida en 2012
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En esta imagen, de 2012, se pueden observar unas imágenes realizadas en metacrilato, representando a los apóstoles y evangelistas que se habían destruido en 1936. Finalmente estas imágenes fueron retiradas porque rompían con la estética de lo que se conserva del retablo.
A los tres muros de sillería que conforman la capilla mayor ya se les había retirado el enlucido que tuvieron durante el siglo XX, dejando a la vista los sillares originales del siglo XVI.
La Iglesia de San Bartolomé es un edificio que tiene cinco siglos de historia e incluso más en alguna de sus partes. Sabemos que la cabecera, junto con la sacristía, la portada sur y el campanario son las partes más antiguas conservadas, construidas en la primera mitad del siglo XVI. El resto de la nave y alguna de las capillas se construirían posteriormente, como muy pronto en la reconstrucción de parte del templo en 1679-1680.
A partir de la descripción de 1844 de la encuesta de la Comisión Provincial de Monumentos y sobre todo de las diferentes fotografías recogidas más arriba, sabemos que en estos dos últimos siglos la iglesia ha sufrido numerosas transformaciones: La entrada principal pasó a ser la de la Plaza de la Constitución, cuando anteriormente era la de la “Citara”, se rebajó la altura del altar mayor y se eliminaron la mitad de las gradas de acceso, se retiraron numerosos elementos, desde un púlpito, hasta capillas, suelos, contrafuertes, el porche de la puerta de la plaza, la imagen de San Bartolomé en la antigua puerta principal, todo ello sin contar con los daños producidos en la Guerra Civil tanto en el retablo, como en el altar mayor, el órgano, etc. También en 1984 se modificaron las dos cubiertas principales.
Ahora, como consecuencia principalmente de esa discutible reforma de 1984, la iglesia parece presentar deficiencias estructurales, grietas, problemas en la cubierta, etc. que hacen peligrar su estabilidad. Es responsabilidad de nuestra generación preservar el estado del edificio y evitar nuevos daños o pérdidas, que de producirse resultarían difícilmente recuperables.
Encuesta de la Comisión Provincial de Monumentos. Bienservida. 1844. Museo Arqueológico Provincial de Albacete.
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DOCM 19/5/1989. Declaración BIC Iglesia Bienservida y área de protección. Información pública.
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